Impacto ambiental en SEISA
Desde su surgimiento como especie, el hombre ha interactuado con el medio ambiente para obtener aquellos recursos que necesita para subsistir. Sin embargo, la sobreexplotación de nuestro hábitat y la propia evolución intelectual y social de los seres humanos, generó un peligro inminente para la supervivencia de miles de especies.
De una relación armónica con la naturaleza en las etapas más primitivas, transitamos paulatinamente al desarrollo de economías altamente industrializadas, a las dinámicas de las sociedades de consumo que, junto al continuo crecimiento de la población mundial, ocasionaron la utilización desmedida de los recursos naturales.
Ante esta realidad, se impone ganar conciencia sobre el cuidado del medioambiente y la transformación de la actitud de los seres humanos. Legar a las generaciones futuras un planeta habitable, dependerá de que aprendamos a cuidar, respetar y proteger el entorno que nos rodea.
La responsabilidad de las empresas podría coadyuvar en la batalla por un planeta más saludable, si en el mismo nivel de prioridad se ubica la eficiencia en la producción de bienes o servicios
y la sostenibilidad de los ecosistemas.
En ese sentido, se precisa de organizaciones que apuesten por la “contaminación cero” y tengan permanentemente bajo la lupa los daños que pueden ocasionar a su medio, un camino en el que queda mucho por recorrer.
SEISA es plenamente consciente de esta realidad y contribuye con el cuidado ambiental a través de acciones concretas. Entre ellas, resalta la apuesta por un “entorno verde” que se percibe desde el arribo a la sede central, las infraestructuras productivas y administrativas.
Uno de los logros fundamentales fue la instalación e inminente puesta en funcionamiento, en la casa matriz, de un parque fotovoltaico que cubrirá todo el consumo de la institución y parte de la demanda de la comunidad aledaña.
Priman, además, la disciplina en cuanto al uso de los equipos electrodomésticos y, tal vez por la índole eminentemente técnica de los servicios que ofrece, la conciencia de los trabajadores sobre estos temas. Es importante también reconocer el estricto marco normativo que al respecto posee la entidad.
En relación bajo el ahorro de agua, con la premisa de que cada gota desperdiciada puede convertirse en litros al final del día, y en cantidades abrumadoras a final del mes, en la entidad se adoptan las medidas para preservarla.
Por ejemplo, las instalaciones a lo largo y ancho del país funcionan con “tolerancia cero” a los salideros y el derroche de agua potable, aspecto que constituye objeto de control en las visitas sistemáticas de trabajo a cada territorio.
SEISA prioriza, además, una cultura del reciclaje y de máximo aprovechamiento de los recursos materiales, pues reconoce cuánto impactan en las empresas las lógicas de consumo y la obsolescencia tecnológica, en la compra de artículos e implementos que no siempre son imprescindibles para su actividad.